El balance se fue al carajo …

Hace ya varios años cualquier cosa que podríamos considerar balance entre vida personal y laboral se fue a la basura, nosotros lo hicimos así y forma parte del progreso. Hace varias décadas cualquier persona podía decir esto: “Trabajo 8 horas, duermo 8 horas y trato de no morir otras 8 horas”, ¿quién se atreve a decir que cumple ese balance en estos tiempos?

No podemos tener todo en ésta vida, la humanidad debe sacrificar muchas cosas a cambio de progreso, y en términos generales nosotros solo podemos sacrificar algunas cosas: nuestro tiempo, nuestro enfoque, nuestro interés y nuestras costumbres. Ese balance 1/3 de trabajo, vida y sueño se ha desfigurado tanto que no podemos a ciencia cierta decir cuanto tiempo hacemos cada cosa. Todo cambia, es lo único que podemos asegurar y en el impacto que el avance tecnológico tiene en nuestras vidas no podemos dudarlo: hoy todos queremos estar conectados, todos queremos participar de una u otra forma, todos queremos formar parte de un mundo que ha trascendido las fronteras y que a través de cables, internet y circuitos ha eliminado cualquier barrera de comunicación.

Se le llama hiperconectividad a la condición humana de pasar “online” todo el tiempo, esto se volvió un estilo de vida y las nuevas generaciones crecen conociendo un mundo lleno de dispositivos electrónicos que les facilitan muchas cosas pero les roban su tiempo y atención (… ellos no lo saben). Para ellos será normal llevarse su trabajo a casa, revisar emails antes de dormir y antes de desayunar, mantener grupos de whatsapp para recibir comunicación oficial de sus equipos de trabajo, ver en Facebook las fotos de los viajes de su familia, hacer video conferencias para hablar con sus amigos… será normal, pero para nosotros no lo fue siempre.

Somos la última generación que sabe sobrevivir sin un celular, que pregunta direcciones, que duerme 8 horas (reales), que tiene que esperar el mismo día y misma hora para ver algo en la TV… el mundo no era mejor para nosotros, pero me parece que era más humano. Paso todos los días frente a una escuela y veo como niños se sientan a ver sus celulares en grupos pequeños… ¿qué nos paso? … avanzamos, de la misma forma que nuestros ancestros lo hicieron al conocer la rueda y el fuego, como debe ser…

Yo le podré contar a mis nietos que en una época no existían los celulares o iPads, y cumpliré la misma tarea que mi abuelo hizo conmigo al contarme sobre como vivían sin energía eléctrica, sin refrigerador y sin televisión. ¿Qué le contarán mis nietos a sus nietos? No quisiera perdérmelo, pero lo voy a hacer por la única razón que me da certeza que a pesar de todos los avances no somos menos humanos que hace tres generaciones: no voy a vivir tanto tiempo como para escucharlo.

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