El dolor como recordatorio

La situación es esta: en la sala de mi apartamento con un inmovilizador en mi rodilla, con un fuerte dolor e inflamación en la misma rodilla que me operé hace dos años, en la TV pasan Vanhelsing (película sobre un cazador de monstruos), y junto a mi mi pequeña hija de casi 2 meses que frente a mi lucha por encontrar su mano. Mi decepción no es nada fácil de manejar en estos momentos y lo escribo porque en algunas semanas quiero regresar a este momento.

Cuando cruce el pasillo para la sala de operaciones jure que no volvería a ese lugar por mi rodilla, era algo absurdo todo lo que sucedía. Semejante problema para algo que con cuidado, precaución y trabajo coordinado entre gimnasio y traumatología hubiese sido posible manejar. Cuando termine mi dolorosa etapa de recuperación quería tirar todo… y hoy… tuve que desempolvar el inmovilizados y las muletas para hacer mi mejor esfuerzo en evitar un procedimiento de infiltración de rodilla, veremos como me va.

Pero quiero sacar lo mejor de este momento, y eso significa aprovechar una de las frases de la película que mencionaba, parece que hubiese sucedido en el momento justo: “El dolor te recuerda que estas vivo” dice Frankestein cuando lo liberan de una jaula… y quiero pensar que tiene razón.

El dolor en este momento no solo me recuerda que todavía estoy en esta tierra, es un grito fuerte y claro cada vez que veo a mi hija sobre los cambios que son necesarios hacer. Cada vez tengo la impresión que la vida nos enseña a golpes aquellas cosas que no aprendemos por las buenas, y a mi me acaban de pegar uno bueno.

No es fácil escribirlo, y espero que tampoco sea sencillo olvidarlo.

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